Este florero de cerámica hecho a mano destaca por su textura orgánica y su esmalte en tonos marfil con matices naturales que recuerdan la piedra y la arena. Las suaves ondulaciones en su superficie crean un efecto escultórico que aporta carácter y autenticidad a la pieza.
Cada florero es único, ya que las variaciones en el esmalte, las pequeñas marcas y la forma reflejan el proceso artesanal. Su diseño vertical con cuello ligeramente estrecho permite utilizarlo para flores secas, ramas decorativas o como objeto decorativo independiente.
Su estética natural lo convierte en un complemento perfecto para interiores minimalistas, rústicos o contemporáneos.
Cada pieza es elaborada a mano, por lo que pueden presentarse leves variaciones en forma, esmalte y color. Estas diferencias reflejan el carácter único de la cerámica hecha a mano.
Altura: 23 cm















