Este florero de cerámica hecho a mano se caracteriza por su silueta vertical compuesta por formas suaves y redondeadas que crean un diseño escultórico y equilibrado. Sus volúmenes apilados aportan dinamismo visual y convierten la pieza en un elemento decorativo llamativo incluso sin flores.
El esmalte en tonos crema, arena y blanco con motas naturales resalta la textura de la cerámica y refleja el carácter único del proceso artesanal. Cada pieza presenta ligeras variaciones en color y acabado, lo que la convierte en un objeto verdaderamente especial.
Cada pieza es elaborada a mano, por lo que pueden presentarse leves variaciones en forma, esmalte y color. Estas diferencias reflejan el carácter único de la cerámica hecha a mano.
Altura: 27 cm













